jueves, 16 de junio de 2011

Kapelle St. Benedik. 2007. Kunze Seeholzer Architektur&Stadtplanung


No hace mucho tiempo, en  ARQUITECTURAS SILENCIOSAS, hemos hablado de la  Bruder Klaus kapelle de Peter Zumthor, y hoy nos acercamos a otro ejemplo de pequeña construcción religiosa, construida en hormigón y situada en Kolbermoor (ALEMANIA).

Si en la Bruder Klaus kapelle el propio proceso constructivo dotaba de carácter al  espacio, en la Kapelle St. Benedik, obra de los arquitectos Kunze Seeholzer, la configuración espacial está estructurada de una forma más clásica, como bien se puede apreciar en la sección, el espacio interior se divide en tres partes claramente diferenciadas por la variación de altura de la cubierta.

El primer espacio alberga un altar adosado, una cruz visualmente muy ligera y unos discretos puntos de luz artificial. Esta zona queda resaltada por una mínima elevación del suelo.
La zona intermedia, destinada al público, cuenta con cuatro bancos de madera clara.
Y el tercer espacio, que hace las veces de portal de entrada y de campanario, físicamente fuera del recinto acotado por las puertas, es potenciado por una mayor altura de cubierta.




La capilla de Zumthor era un espacio íntimo y reservado, con una pequeña puerta y una angosta zona de paso antes de llegar al gran vacío central y estaba escasamente iluminado cenitalmente. Sin embargo, en la capilla que hoy nos ocupa, la posibilidad de abrir totalmente una de las paredes a través de las grandes puertas permite la interconexión entre el interior y el exterior.

Las imágenes han sido bajadas de la web de los arquitectos:

Algunas de las fotografías son de Jaan Averwerser y su web es:



Fotografía de Jann Averwerser

Fotografía de Kunze Seeholzer


La cubierta de la zona del altar es totalmente de cristal, permitiendo una gran entrada de luz cenital que convierte a la sencilla cruz en el foco de atención. Por otro lado, la cubierta de la zona de bancos, no llega a tocar los muros, permitiendo que la luz entre de manera más tenue, produciéndose un juego de luces y de sombras que varía según el momento del día.


Fotografía de Jann Averwerser

Fotografía de Jann Averwerser


El agua de lluvia se encauza a través de canaletas de madera incrustadas en los muros laterales. Según los arquitectos, se deja visible este fluir del agua como símbolo del paso de la vida.



Fotografía de Jann Averwerser

A nosotros nos encanta esta imagen, en la que todo se rige por una fuerte simetría rota simplemente por un elemento que casi pasa desapercibido: la pequeña campana. También nos resulta interesante, como el marco de hormigón acota un trocito de naturaleza, justo por encima de la puerta.


Fotografía de Kunze Seeholzer

Fotografía de Jann Averwerser

Los bancos de madera clara contrastan con la sobriedad de los muros de hormigón.

Fotografía de Jann Averwerser

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